Actualmente, no sirve un sólo canal como definitivo. Pero la importancia no está en los canales, sino en los contenidos, y que éstos se adapten a los canales, nuevos y tradicionales. Hoy se produce una gran penetración entre la comunicación interna y externa, de tal forma que no cabe preparar la una sin la otra. Cualquier mensaje con carácter interno puede estar en pocos segundos en un proceso viral en manos de la mayor parte de los periodistas que nos siguen como empresa o institución… O también personalmente en redes. Olvidar esta presencia on-off y su viaje de ida y vuelta nos invalida. En definitiva, cualquier canal es bueno o malo dependiendo de que los contenidos estén adecuados en tiempo y forma. Ahora todos tenemos prácticamente las mismas armas de comunicación, y sólo el que se adapte a las mismas con una elaborada estrategia ganara, sino todas las batallas, el conflicto general que supone la comunicación en estos tiempos de crisis generalizada.
Actualmente, no sirve un sólo canal como definitivo. Pero la importancia no está en los canales, sino en los contenidos, y que éstos se adapten a los canales, nuevos y tradicionales. Hoy se produce una gran penetración entre la comunicación interna y externa, de tal forma que no cabe preparar la una sin la otra. Cualquier mensaje con carácter interno puede estar en pocos segundos en un proceso viral en manos de la mayor parte de los periodistas que nos siguen como empresa o institución… O también personalmente en redes. Olvidar esta presencia on-off y su viaje de ida y vuelta nos invalida. En definitiva, cualquier canal es bueno o malo dependiendo de que los contenidos estén adecuados en tiempo y forma. Ahora todos tenemos prácticamente las mismas armas de comunicación, y sólo el que se adapte a las mismas con una elaborada estrategia ganara, sino todas las batallas, el conflicto general que supone la comunicación en estos tiempos de crisis generalizada.